¿Estan funcinando los directorios corporativos adecuadamente?
¿Son los directorios útiles a las empresas o son solamente un requisito a cumplir? - Parte I
La crisis financiera
de 2008 fue facilitada y potenciada por la política monetaria global, el exceso
de liquidez, la reducción de las tasas de interés y los elevados márgenes
financieros, pero sin lugar a dudas, fue
amplificada por las debilidades internas de las compañías en cuanto a capacidad
para el manejo de la crisis, inadecuado
flujo de información externa, incomunicación entre los órganos decisorios,
incapacidad para reconocer la realidad y falta de transparencia en el manejo de
la información interna y parálisis para la toma de decisiones. La crisis de 2008 generó un gran
perjuicio a nivel global del interés público y privado, representado por:
- · Pérdida de riqueza y empleos.
- · Instalación de un escenario de volatilidad creciente e impredecible.
- · Perjuicio a los intereses de los inversores minoritarios.
- · Perversión de los valores éticos-sociales
- · Pérdida de confianza en los principios básicos de negocios y mercados.
- · Cambio de paradigmas sobre las empresas e instituciones financieras.
En las últimas dos
décadas la complejidad del entorno global en el que se desenvuelven las
compañías se ha vuelto cada vez mayor en el plano social, político, económico,
financiero, ético, con mercados correlacionados
por la globalización y la inmediatez de la información, lo cual hace que los riesgos sean mayores al
no funcionar la diversificación como una herramienta efectiva para mitigar los riesgos
sistémicos como lo hacia en el pasado. La confusión y el impacto de los riesgos se
han incrementado exponencialmente y aquellas compañías que se hayan preparado, desarrollado
habilidades especiales, hayan adquirido flexibilidad, adecuado el flujo de información interno, internalizado
capacidad de compartir conocimiento, creado
habilidades de gestión del riesgo y
visión para los negocios tienen una ventaja impresionante.
Todo lo que habíamos aprendido sobre riesgos
se ha tornado obsoleto. Los eventos excepcionales se han hecho cada vez más frecuentes y las crisis se
hacen más recurrentes y más virulentas. En el mundo actual, ni la
ocurrencia de ningún evento ni la velocidad con que éste se desencadena debería
sorprendernos ya más. Necesitamos abrir nuestras mentes a nuevos riesgos y
prepararnos para ellos, estar permanentemente alertas a fin de enfocar la organización
y la red de contactos que poseemos para actuar más rápido y mejor ante los
eventos inesperados.
La anticipación tiene un fuerte efecto en la maximización del
valor presente neto de los accionistas porque permite mayores posibilidades de
supervivencia en la crisis y potencia la posibilidad de aprovechar las oportunidades
que surgen en los malos momentos (compras, fusiones, captura de cuotas de
mercado, ingreso de fondos de inversión). Las empresas suelen confiar en sus CEO´s para
capturar los cambios en la realidad y generar las decisiones y las transformaciones
necesarias. Sin embargo, los CEO´s y sus equipos están sobrepasados por el día a
día, focalizados en la limitación de los daños en el medio de una crisis y necesitan el apoyo de un equipo que tenga la calidad, la preparación
profesional y la experiencia adecuadas
para hacer la diferencia. Esto no debe tomarse con una connotación negativa
para el equipo del CEO. La realidad hoy
es que los contextos son tan complejos y se mueven tan rápidamente que en
muchos casos, encontrar respuestas a las preguntas requiere consultar personas
expertas y experimentadas fuera de la empresa.
En este contexto, la constitución
de los directorios se transforma en un factor crítico para la optimización del
valor económico, social y público de las empresas, y por lo tanto, la
minimización del riesgo corporativo y sistémico. Los fracasos corporativos de
los últimos años son una clara señal de que las
empresas necesitan actualizar sus principios de gobierno societario para
adaptarlos a los cambios en el contexto
local y externo y contar con órganos de gobierno compuestos por personas con
adecuada preparación, experiencia y dedicación. Un grupo diversificado de directores
experimentados con habilidades
reconocidas en diversas disciplinas del saber humano puede aportar conocimientos
y experiencias que permitan ver con más detalle la realidad con la que se enfrenta
la empresa, lo cual permite reaccionar más rápidamente y
operar mejor sobre esa realidad dando como resultado una mejor performance financiera de la empresa.
La complejidad del
entorno es una constante, por más que
querramos no hay forma de incidir sobre
ella, mientras la variable que permite
obtener los resultados deseados es la capacidad
de respuesta de la empresa. Por lo tanto aumentar la capacidad de
respuesta de la empresa ante una crisis es la clave del éxito.
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